Vivo en una etapa única de mi vida porque he conocido gran parte de mi mundo interior, pero aun así me queda por descubrir que no toda mi persona es lo único que existe, sino que también hay un lugar llamado mundo que se encarga de construir la sociedad actual. De allí, los mensajes que voy recibiendo son muy negativos como, por ejemplo, el hecho de que ser mujer me puede suponer una desventaja. Y te preguntarás, ¿qué tiene esto que ver con “JOY”? Pues mucho.

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Cartel de JOY

Jennifer Lawrence encarna a una mujer que por cuestiones de la vida no ha podido sacar adelante sus sueños. Joy (Jennifer Lawrence) es una joven madre divorciada de Tony Miranne (Édgar Ramírez) que debe cargar con mil y una situaciones que le hacen esconderse del sueño de una niña con esperanza y proyectos. Pero, llega un día en que Joy transforma las únicas palabras de apoyo que provenían de su abuela (Diane Ladd) en hechos, y comienza a luchar. En resumen, una mujer que deja de culpar a su entorno para  coger las riendas de su vida y solucionarla, sin dejar de lado a su familia, a quienes tanto les podría echar en cara su situación actual. Una familia compuesta por su querida abuela Mimi (Diane Ladd), la madre de Joy (Virginia Madsen) quién padece una depresión que le lleva a no despegarse del televisor mientras su hija carga con sus gastos, Rudy (Robert de Niro) un padre vividor con rasgos de viejo perdido que encuentra a una buena y forrada compañera de vida (Isabella Rossellini) y Tony Miranne, el exmarido que sigue viviendo en el propio hogar de Joy.

La protagonista del film de David O. Russell es una heroína de nuestros tiempos que deja a un lado todo tipo de palabrerías para convertir el mundo que desea en una realidad, aunque siempre la vida quiera destruir las oportunidades que aparecen. Joy demuestra que es una persona y que como tal, si lucha, consigue el futuro que desea aceptando la realidad que le ha tocado vivir. Esta película es un grito, una manifestación porque la historia que plasma Russell es una historia con un encanto real, un estilo de vida que pocos se atreven a cambiar pero sí a explotarla de críticas echando los males a las personalidades con poder –a quiénes no les arrebato su parte de culpa–. Así que tras ver JOY, los comentarios de “es muy larga”, “puf, vaya peñazo”, etc. serán muy típicos, pero os aviso que quienes los pronunciéis, poco apreciáis el cine con mensaje, el cine que de vez en cuando es necesario para despertar al espectador de las mil y una historias irreales que nos tragamos para evadirnos de la realidad.

Las mujeres no estamos en el mundo para quejarnos sobre la discrimación que sufrimos sin hacer nada al respecto, sino que hemos venido para, de una vez por todas, realizar el cambio con nuestras acciones junto con quienes desean que el mundo sea para todos.

Captura
Fuente: Creación propia
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