El inicio de noviembre se ha traducido a gastos, aunque el de septiembre y octubre también lo fueron… Por primera vez, puedo costearme el alquiler y la compra de cada semana. Pero no solo eso, los billetes a España para estar con mi familia durante unos cuantos días son una realidad.

¿Cómo he pagado septiembre y octubre en Cambridge? ¿Qué acontecimiento ha hecho que ahora pueda acceder a tanto ‘lujo’?

Estas dos preguntas las voy a responder, pero si supierais porqué me las hago… Durante mi época en el colegio y mis cuatro años de estudios universitarios, he podido ver, a través de las redes sociales, como personas que he ido conociendo a lo largo de mi vida hacían viajes de ensueño. Me preguntaba: “¿de dónde sacarán la pasta?”, y todas las respuestas posibles nacían de la envidia.

La rabia me invadía al leer las frases reflexivas que acompañaban a sus fotos, aunque lo que más me molestaba era que entre ellos y las marcas comerciales “optimistas” daban por hecho que viajar era una opción accesible para todos. ¿En qué mundo viven todas estas personas?  Realmente no lo sé, pero he llegado a una pequeña, tampoco muy elaborada, conclusión: hay quienes tienen más medios que otros o, simplemente, se les presentan en su vida oportunidades.

Vivir experiencias como la de Cambridge, la considero una oportunidad que abre la mente y saquea al bolsillo. Septiembre y octubre han estado cubiertos mínimamente con mis ahorros –pagarme el billete de ida y poco más–, por la aportación de grandes amistades/familia –libro para estudiar inglés y, mi compañera de camino, la bicicleta– y, gran parte, por dos personas muy generosas, papá y mamá. Ellos me han dado lo necesario para poder impulsarme en este viaje (pagar el depósito de mi habitación, el alquiler de esta y la comida).

Además, en Cambridge tenía un hogar donde pude cobijarme –mi hermano y su novia viven aquí– mientras me recorría con la bicicleta toda la ciudad echando currículums y visitando casas que me transmitieran al menos un poco de paz. Sin estas luces, todas en negrita, este objetivo hubiera quedado dentro del cajón del olvido.

Por todo ello, primera pregunta respondida –dinero de septiembre y octubre: nace de ahorros y personas dispuestas a aportar su grano de arena–. Segunda pregunta –tengo dos trabajos–.

Los dos primeros meses, si te pones las pilas y vas paso a paso, dan su fruto. El esfuerzo, la constancia y la voluntad nunca fallan.

Paseos por la ciudad. Creación propia.

Ahora, intentando estabilizarme, estoy contenta porque vivo en un continuo sacrificio lleno de gratitud. Mi historia la estoy viviendo en primera persona, he cambiado la acción de “ver” por “observar”, el “que me cuenten” por el “contar” y el “desear” por un “sentir”.

 

PD: Esta entrada simplemente quería publicarla para responder a quienes sientan algo parecido a mí, a quienes ven que todo el mundo se va a vivir experiencias y no saben cómo. Si puedes y sientes que es el momento, hazlo. Porque: “si lo haces, ganas”

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